El nombre de Toniná significa en Tzetzal “La casa de piedra” o “El lugar donde se levantan esculturas en piedra en honor del tiempo”. El espacio sagrado es una enorme montaña artificial construida sobre una pequeña cordillera natural de arcilla en el norte del valle de Ocosingo, ésta fue forrada con siete enormes plataformas de piedra sobre las que se construyeron templos y palacios formando un laberinto monumental de más de 70 metros de altura. Alrededor de la gran acrópolis, y por todo el valle, se distribuyeron las áreas de habitación y de cultivo. Toniná presenta una tradición escultórica de rasgos mayas, sin embargo tiene una particularidad propia, cuenta con magníficos altorrelieves en piedra y estuco. Toniná fue una potencia militar, se han encontrado representaciones de prisioneros en piedra y estuco por toda la acrópolis, incluso, los marcadores centrales del juego de pelota son dos cautivos, el más notable es un gobernante de Palenque llamado Kan Hul.
En este lapso el asentamiento prehispánico coexiste con los mayas de las ciudades clásicas de Tikal, Copan y Palenque, así como también con las nuevas como Uxmal y Kabah de la península de Yucatán. Con las primeras comparte la vieja iconografía de monstruos de la tierra, deidades acuáticas, aves celestes y dragones del inframundo, además participa de la nueva iconografía basada principalmente en dos símbolos: la greca espiral escalonada y Chaac, dios del agua. Arquitectónicamente, también se observan relaciones con esos dos mundos mayas por una parte, los templos tienen los rasgos típicos de las ciudades clásicas, además de tener escaleras de adorno, como las de los templos Chenes de Campeche y la planta del Palacio Principal que tiene forma Puuc, como los de Yucatán.
Toniná sobrevive al derrumbamiento del viejo imperio maya y coexiste con los toltecas de Tula y Chichen Itzá.Después de este periodo se inicia un proceso de destrucción impresionante, se decapitan y destrozan las esculturas; la acrópolis es utilizada como necrópolis por nuevos pueblos que al enterrar a sus muertos saqueaban viejas tumbas y ofrendas, a la vez que perforaban templos y palacios. Más de mil años después de la destrucción del espacio sagrado, el monstruo de la tierra lo ocultó casi por completo con su manto vegetal. Actualmente y después de diez años de trabajos arqueológicos, se puede caminar nuevamente por él.
Como llegar
El sitio arqueológico se localiza a 12 kilómetros de la ciudad de Ocosingo, a 115 kilómetros de Palenque y a 85 kilómetros de San Cristóbal las Casas, Chiapas.
Horarios y recomendaciones
Lunes a domingo: 9 a 16 hs. |