De esta manera, el calendario ritual señala dos ocasiones para la llegada de los muertos: el 1 y 2 de noviembre. Cada una de estas fechas se torna una verdadera fiesta de alegría y evocación ya que los parientes preparan lo mejor para deleitar y satisfacer a sus difuntos.
Previo a los festejos centrales, y con casi dos semanas de anticipación, el ambiente de alegría ya se comienza a sentir en los principales mercados. Allí se comienzan a exhibir las diversas especies florales con las que se realizan los adornos, como el cempasúchitl amarillo, a la vez que se exponen todos los ingredientes de la comida de la ofrenda. De esta manera, amigos y parientes comienzan a preparar los tradicionales altares en sus casas, y también la comida.