El Pinacate es un lugar mágico para el visitante que gusta de la naturaleza ya que cuenta con una de las más interesantes reservas de la biosfera; los antiguos volcanes, grandes cráteres y extensiones amplias de lava hacen de este bello lugar un excelente sitio para visitar y aprender más de la naturaleza.
Considerada a lo largo de la historia como una de las regiones más áridas e inhóspitas del desierto sonorense, dista mucho de ser una región biológicamente pobre. Es caracterizada por su inusitada belleza escénica y gran diversidad biológica marcada por actividad volcánica, lo cual la transforma en un laboratorio de geología a cielo abierto, atrayendo la atención de turistas e investigadores provenientes de diversas regiones del mundo. El Pinacate alberga 554 especies de flora, principalmente sahuaros, ocotillos, gobernadoras y choyas; 237 especies de aves, como el águila dorada y el halcón cola roja; 49 especies de reptiles y anfibios, y 41 especies de mamíferos nativos. La zona volcánica está conformada de cráteres milenarios como el cráter Mc Dougal, Badillo, Molina, Caravajales, de Cerro Colorado y Volcán Grande.
Además, en sus tierras fueron habitadas por la tribu de los indios Pápago, cuyo legado ha dejado numerosos rastros de sus ritos y ceremonias en el Pinacate. Por todo ello visitar el Pinacate es encontrarnos con milenarios acontecimientos grabados en las obscuras rocas.Por su riqueza ecológica, el valor paisajístico de sus impresionantes volcanes y valiosa historia, el Pinacate fue declarado por decreto presidencial reserva de la biosfera en 1993