Su nombre proviene de Michámacuan (en castellano: lugar de pescadores), una de
las cuatro provincias del Reino Purépecha con capital en Tzintzuntzan, muy cerca
del lago de Pátzcuaro. Durante
la colonia perteneció a la Provincia
de
Nueva Galicia.El estado de Michoacán tiene 113 municipios y su capital es la ciudad de Morelia, antiguamente llamada Valladolid. Económicamente
depende en gran medida de la agricultura y destacan
sus cultivos de aguacate, los más productivos
del país. El estado también es un gran
productor de garbanzo, limón, ajonjolí,
sorgo y fresa. En cuanto a ganadería se distingue
por ser un importante productor de ganado bovino y en
cuanto a la minería 32 de sus municipios tienen
yacimientos importantes de oro, plata, plomo, zinc,
barita y cobre.
La orografía de Michoacán es una de las más accidentadas
de México y forma parte del Eje Volcánico
Transversal y la Sierra Madre del Sur. Sus principales lagos
son el lago Cuitzeo, el lago
de Pátzcuaro, el lago de Zirahuén y una parte del lago de Chapala.
Su río más importante es el río
Lerma, el cual nace en el Estado de
México y abastece a la presa
de Tepuxtec para regar las tierras del valle
de Maravatío y producir energía
hidroeléctrica. Le siguen en importancia el río
Balsas y el río Cupatitzio,
el cual alimenta las caídas de agua de La
Tzaráracua.
Culturalmente el estado se distingue
por su música, sus artesanías y su herencia
indígena, principalmente en el área de Tzintzuntzan. Entre los michoacanos
más destacados sobresalen José María
Morelos, Melchor Ocampo y Lázaro Cárdenas
del Río.A sus atractivos naturales,
Michoacán suma, para los amantes del turismo
arqueológico, toda la riqueza del legado
de sus antiguos habitantes: en todo el estado hay aproximadamente
unas 45 zonas arqueológicas de proporción
mayor, pero únicamente siete de ellas están
abiertas al público. No han sido totalmente exploradas,
aun cuando son atractivos educativos y turísticos:
en ellas destacan las evidencias de las comunidades
y centros cívicos connotados durante la época
previa a la llegada de los europeos; es decir a los
siglos XII al XV d.c.; aunque existen testimonios de
épocas anteriores debajo de las estructuras visibles.
La oferta turística no
se agota, y son múltilples las alternativas para
disfrutar de este lugar, que brinda todo su arte y cultura,
su arquitectura, gastronomía, su intensa vida
nocturna, sus espacios para relajarse, sus canchas de
golf, sus pueblos típicos y mil opciones más
para rendirse ante la belleza de este estado cuyo eslogan
turístico describe su escencia: Michoacán es El Alma de México.
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