Comer en Tuxtla Gutiérrez
Cada región tiene sus especialidades culinarias; en el caso de
Tuxtla Gutiérrez podrás encontrar los ricos pictes o tamales de elote, la chispola, que es carne de res con garbanzo y col, y el tradicional niguijuti, que es un rico mole de cerdo.Los aromas de
Chiapas conducen por un camino de fusiones
gastronómicas y sabores exóticos. Platillos inolvidables con atisbos de la cocina prehispánica y española, además de algunos ingredientes peculiares, reservados solo para viajeros atrevidos que quieran "agasajar" a sus paladares con bocados de iguana, tortuga o armadillo. Toda una aventura.
Quienes no se animen a cruzar la frontera de los sabores tradicionales se deleitarán a plenitud con el irrechazable tamal chiapaneco, a base de maíz y sazonado con condimentos dulces, salados, picantes y adobado con frutos regionales; la riquísima barbacoa de res o borrego; el apetecible cochinito (carne de puerco horneada) o la peculiar chainfaina (elaborada con menudencias de cerdo y res).
A la hora de comer en
Tuxtla Gutiérrez, la capital estatal, déjese seducir por los pictes (tamales de maíz), la chispola (carne de res con garbanzo) o el niguijuti (mole de cerdo), delicias que no deben ignorarse.
Pero la carta
gastronómica no se reduce a los platillos típicos, sino que va más allá e incluye excelsos potajes internacionales, pudiéndose degustar potajes italianos, japoneses, chinos, argentinos.