En el pasado esta región estaba seca y las cavernas fueron usadas de refugio y como espacios de depósito funerario, como lo sugieren los restos humanos hallados, así como residuos de carbón de madera, que hacen suponer que son producto de hogueras hechas por el hombre, explicó la investigadora.
La inundación de estos espacios fue producto de los cambios climáticos que se dieron en el último deshielo de los polos glaciales al final del Pleistoceno, según el INAH.
Las características ácidas del subsuelo de la región no son propicias para la preservación de materiales orgánicos, incluidos los huesos. Sin embargo, la condición de las cuevas inundadas ha permitido la conservación de los tres esqueletos, agregó.
Explicó que en la cueva de Naharon, a 368 metros de su entrada y a una profundidad de 22.6 metros, se recuperó el esqueleto de una mujer, de una estatura de 1.41 metros y un peso aproximado de 53 kilogramos.
Estos restos tienen una antigüedad de 14 mil 500 años y al momento de la muerte de esta mujer pudo haber tenido entre 20 y 30 años, detalló la arqueóloga.
En la cueva de Las Palmas se localizó el segundo esqueleto, también de sexo femenino, que al morir pudo haber tenido una edad de 44 a 50 años.
“Su estado de conservación es extraordinario y su datación por el mismo método nos da una antigüedad de entre 10 mil y 12 mil años”, dijo.
En la cueva El Templo se encontró la tercera osamenta, esta de sexo masculino, aunque su estado de conservación no es muy buena “porque está erosionada y con pérdida casi total de materia orgánica”, dijo la especialista.
Dijo que este hombre al momento de su muerte pudo haber contado con entre 25 y 30 años y que su antigüedad se estima en 10 mil años.
Fuente:elfinanciero.com.mx