‘El secuestro no nos toca’
El Alcalde reconoce que todas las corporaciones policiacas están infiltradas por el crimen organizado y que urge un coordinador militar para aglutinar su esfuerzo.
En su oficina de Palacio Municipal y en medio de una de las peores crisis de inseguridad en la historia de la ciudad, el funcionario municipal aceptó que las corporaciones policiacas de los tres niveles de Gobierno están infiltradas por el crimen organizado.
“Sí, indiscutiblemente. La Estatal, la Federal y la Municipal, todas”, detalló. Sin embargo, defendió la tarea de la Policía Municipal porque ha hecho su trabajo. “…Hemos reducido el índice de criminalidad, ha reducido la inseguridad”, sostuvo. Hank Rhon insistió en que hay descoordinación y que hace falta una cabeza que aglutine los esfuerzos de las tres corporaciones.
“Yo lo que he pedido desde hace meses es que nos liberen de la responsabilidad al señor Gobernador y a tu servidor, y nos manden una persona que se encargue de coordinar a todas las policías. Yo creo que una persona que logre tener mando sobre todas, nos ayudaría muchísimo”, expuso.
A casi dos años de su gestión al frente de la Presidencia Municipal de Tijuana, reconoció que no dimensionó el rezago que tenía la ciudad al asumir el cargo.
“Yo siento que estoy haciendo mi trabajo, siento que estoy dando resultados y que indiscutiblemente fue un error de apreciación en la campaña el pensar que el rezago de la ciudad no fuera tan grande. Pensé que fuera (sic) menos grande”, precisó.
Cuestionó que los apoyos del Gobierno del Estado se concentren en Mexicali, de donde es el gobernador Eugenio Elorduy, y que se haya olvidado a Tijuana.
A semanas de su segundo informe, el Alcalde plantea que no realizará anuncios espectaculares, sólo expondrá las obras que se han realizado y los avances de los proyectos.
Se ubica en Av. Revolución s/n. Este monumento representa la puerta de entrada a Tijuana y es considerado un icono arquitectónico dentro de su estilo vanguardista.
Nota publicada el día 13/11/6 en Diario Frontera por
Fausto Ovalle, Ariel Montoya y Raúl Ruiz
fovalle@frontera.info
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Noviembre 13, 2006 - Categorizado en Actualidad, Baja California, Tijuana Baja California Atractivos
El área en que se asienta la ciudad ha estado habitada desde la Época Prehispánica. De ello hay diversas referencias, algunas de ellas en crónicas de los primeros misioneros que cruzaron la región, en su paso hacia el Norte. También existe una serie de elementos lingüísticos que permiten formular la hipótesis de que la palabra Tijuana es de origen indígena. Al respecto hay varias explicaciones del posible significado del vocablo, pero lo que sí está perfectamente documentado es que en el año de 1809, en el libro bautismal de la misión de San Diego, se asentó el bautizo de un indígena “de la ranchería de tía Juana”. Esto hace pensar en la posibilidad de que el padre que hizo el asiento haya castellanizado una palabra indígena que no entendió bien.
Desde otro ángulo, procede mencionar que en 1829 don Santiago Argüello recibió del Gobernador de ambas Californias, José María Echeandía, título de propiedad correspondiente al rancho de Tía Juana, amparando una superficie por el orden de diez mil hectáreas. Tal título sería posteriormente revalidado por diversas autoridades a lo largo del siglo XIX, lapso en el que el predio estuvo muy poco poblado, pues sólo existían pequeños asentamientos rústicos aislados.
En 1848, al perder México la Alta California a consecuencia de la guerra con Estados Unidos, se trazó la nueva delimitación territorial, que dio al Valle de Tijuana un carácter distinto, pues quedó justamente inmediato a la Línea Divisoria Internacional. Esta circunstancia, andando el tiempo, vendría a conformar en lo sustancial su estructura socioeconómica. Como consecuencia del trazo de la nueva frontera, el Valle de Tijuana recibe diversos usos: cultivo de la tierra, pastoreo de ganado, área de tránsito de gambusinos y punto aduanal de salida de metales extraídos en las minas bajacalifornianas. Se considera que el inicio del asentamiento urbano de Tijuana fue en 1889, año en que los herederos de don Santiago Argüello y del Lic. Agustín Olvera, celebraron un convenio judicial, en el que sentaron las bases para el desarrollo de la actual población de Tijuana. La zona central de ésta concuerda en lo sustancial con el plano que se acompañó al referido convenio y como dicho acto judicial se efectuó el 11 de julio del mencionado año de 1889, tal fecha se considera la de la fundación virtual de la ciudad. Ello con el ánimo de tener una fecha para celebrar y sin pasar por alto que hubo pequeños asentamientos anteriores, de carácter rural o temporal.
Al principio del siglo XX era un pequeño conglomerado, con un poco más de 200 habitantes, con la categoría de Subprefectura Política.
Desde los albores de la población se anunció su futuro turístico, pues ya en las postrimerías del siglo XIX venían visitantes de California a presenciar carreras de caballos y peleas de box, así como a los baños de aguas termales.
La década de los veintes trajo acontecimientos trascendentales. La llamada “Ley Seca”, que prohibió en Estados Unidos la venta de licores, motivó que numerosos norteamericanos buscarán con avidez en la frontera lo que se les negaba en su país. Poco tiempo después se autorizaron en México los juegos de azar, por lo que se abrieron importantes casinos, como el de la Selva, en Cuernavaca, El Foreign Club en las afueras del Distrito Federal y Agua Caliente, en Tijuana. Por ello hay que ubicar esos años dentro de un contexto nacional e internacional y no concebirlos como un fenómeno exclusivo de Tijuana. Debe advertirse también, como otra faceta de la ciudad, que en esos mismos años se construyó el edificio de la Escuela Álvaro Obregón, considerado en su tiempo como uno de los mejores planteles escolares de todo el país.
En 1937 las instalaciones del complejo turístico de Agua Caliente fueron entregadas a la Secretaría de Educación Pública y por décadas han funcionado ahí centros de enseñanza, en los que se han formado generaciones de jóvenes tijuanenses.
Los acontecimientos internacionales de los años cuarentas tuvieron profundas repercusiones en Tijuana, fueron los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Por una parte venían numerosos turistas del vecino país a los centros nocturnos; por otra parte se incrementó notablemente la migración de compatriotas provenientes del interior del país, que esperaban encontrar la solución a sus problemas de desempleo en la frontera o pasando como braceros a Estados Unidos. Fue así como en esa década casi se triplicó la población de Tijuana, pues de 21,977 habitantes que tenía en 1940 se elevó hasta 65,364 en 1950.
Algo que no toman en cuenta quienes tratan de perpetuar la “leyenda negra” de Tijuana es que a partir de 1950, aproximadamente, empezaron a declinar los centros nocturnos, porque va predominando el turismo familiar, lo que ha propiciado la consolidación de la industria turística, que ofrece variados y sanos atractivos.
En los últimos años Tijuana se ha convertido en un fenómeno demográfico de perfiles sorprendentes. Continúan las fuertes corrientes migratorias del interior del país. Esto, aunado al crecimiento natural, da por resultado que Tijuana tenga uno de los índices de incremento poblacional más alto de América Latina y desempeñe una función de “esponja demográfica”. Los demógrafos estiman que actualmente su población es por el orden de un millón y medio de habitantes, lo que la coloca entre las primeras ciudades de la República, después del Distrito Federal, Guadalajara y Monterrey.
En el mismo campo de las cifras mencionemos que se tienen referencias de que más de 19 millones de turistas cruzan la línea divisoria en Tijuana al año, lo que significa un promedio de más de 50,000 visitantes por día, conduciendo más de 10,000 vehículos. A ello hay que agregar otro sector de población flotante o semiflotante, constituido por las grandes cantidades de compatriotas que viven en la ciudad temporalmente, se pasan a Estados Unidos o se regresan a su tierra.
Todo ello concurre para dar a Tijuana un perfil muy peculiar, de un conglomerado humano dinámico, multifacético e internacional. Su ambiente da la sensación de que aquí se está conformando una población que quizá sea prototipo de las ciudades que ya se avisoran en el futuro inmediato, con marcados fenómenos de conurbación, transculturación, etcétera. Por otra parte, los difíciles problemas de servicios públicos y urbanísticos que ha confrontado —por el rápido aumento de sus habitantes—se han venido enfrentando, en especial a partir de las obras de canalización del Río Tijuana.
Desde otro ángulo, a consecuencia de su estratégica ubicación fronteriza, las mafias nacionales e internacionales han utilizado a Tijuana como vía de acceso al mercado de drogas más importante del orbe, ya que hay cifras que muestran que en Estados Unidos hay más de 30 millones de consumidores regulares de drogas. Eso explica que en los últimos años Tijuana aparezca frecuentemente en los medios masivos de comunicación, con una imagen vinculada al narcotráfico y a la violencia.
Pero también debe advertirse que las inclinaciones de los tijuanenses debidamente arraigados a su ciudad son muy distintas a esas oscuras actividades. A manera de ejemplos hay que citar que la ciudad cuenta con una importante estructura educativa. Los niveles primarios secundario y medio superior cubren a la creciente población, incluyendo a los que siguen llegando del interior del país. En el nivel superior hay instituciones públicas que destacan en el ámbito nacional, como la Universidad Autónoma de Baja California y el Colegio de la Frontera Norte; de prestigio entre las privadas figuran el Centro de Enseñanza Técnica y Superior (CETYS) y la Universidad Iberoamericana (UIA).
En materia de actividades culturales, además de las que generan las instituciones mencionadas, está el Centro Cultural Tijuana (CECUT), que ha venido a constituirse en un emblema de la ciudad, por el impulso que da al arte y a la cultura en sus diversas áreas.
Es altamente satisfactorio que los protagonistas de ese movimiento cultural, que cada día cobra mayor fuerza, son en su mayoría jóvenes nativos de Tijuana, que fueron a prepararse a instituciones ubicadas fuera de la entidad y han regresado, o lo han hecho aquí mismo, por lo que su quehacer artístico e intelectual tiene el sello de su identidad tijuanense. Esto inclusive ha sido elogiado por la prensa internacional.
Así, sintetizando al máximo los sucesos, llegamos al término de esta historia mínima, en la que se pone de manifiesto la capacidad que a lo largo de los años ha demostrado la ciudad para sortear las distintas circunstancias adversas que se le han interpuesto, encontrando invariablemente nuevas alternativas con entereza y creatividad. Si eso ha sido siempre en el pasado, no hay razón para que no lo sea en el presente y en el futuro. Esta es la alentadora lección que nos da la historia.
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Noviembre 13, 2006 - Categorizado en Tijuana Baja California Atractivos, Turismo Cultural, Turismo en Mexico
A sus habitantes se les denomina “cachanillas”. La Cachanilla es una planta silvestre de fresco aroma usada por los pobladores aborígenes para hacer chozas. Los primeros colonos mestizos usaron este metodo primitivo de construcción junto con el adobe de barro secado al sol. Originalmente se aplicó solo a los habitantes del Valle de Mexicali, aunque se habla de una tradición que lo aplica a los habitantes de Santa Rosalía en Baja California Sur. El Autor Antonio Valdéz Herrera inmortalizó mundialmente el gentilicio en su corrido “Puro Cachanilla” interpretado por Caín Corpus en los años 60.
Baja California tiene un enorme potencial dentro de México, debido a su estratégica ubicación geográfica y a las peculiares características de su desarrollo geológico debido al cual existe la amplia variedad de flora y fauna dentro del macizo peninsular y dentro del Golfo de California con el cual colinda, así como la variedad de climas y paisajes.
Un factor que favorece a la industria del turismo, es la vecindad de California y la cercanía del estado de Nevada, estados que tienen una de las rentas percápita más altas de Estados Unidos de América y cuyos residentes practican el turismo de manera cotidiana. En términos generales, el turismo que actualmente se dirige a la península se compone entre otros, por personas retiradas que buscan un lugar ideal para vivir en contacto con la naturaleza, disfrutando del silencio y de los servicios urbanos como bancos, casas de cambio de moneda, atención médica, comunicaciones, periódicos norteamericanos y locales en su idioma, lo cual se a traducido en una población de millares de residentes permanentes entre Playas de Rosarito, Ensenada y todo el sur del Estado.
Este estado lo componen tres municipios, los cuales son:
Tijuana
Mexicali
Ensenada
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Noviembre 13, 2006 - Categorizado en Atractivos, Baja California, Turismo en Mexico
Localización geográfica

Situado en la región noroeste de
república y en la parte septentrional de la Península del mismo nombre, el estado de
Baja California limita al norte con la frontera de
Estados Unidos de América, al este por el río Colorado y el mar de Cortés, al sur por el paralelo 28 y al oeste por el océano Pacífico.
Marca la frontera internacional la línea trazada del monumento 206 (32.0 43′ 19” de latitud y 114.0 43′ 19” de longitud oeste), en la margen derecha del río Colorado, hasta el monumento 258 (32.0 32′ 04” de latitud y 117.0 07′ 19” de longitud oeste), en la playa de
Tijuana. Entre uno y otro hay una distancia de 233.4 kms. La colindancia con el
estado de Arizona, por el cauce del río Colorado, es de 28.5 kms., de modo que la frontera con
Estados Unidos tiene un total de 251.9 kms. El paralelo 28, límite meridional del Estado, va de 112.0 45′ 15” a 114.0 12′ 30” de longitud.
La extensió territorial de
Baja California es de 70,113 km2 los litorales miden 1,280 kms. : 720 en el océano Pacífico y 560 en el mar de Cortés; y la plataforma continental - fondo marinoentre 0 y 200 mtrs. de profundidad - comprende 24,832 km2.
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Noviembre 13, 2006 - Categorizado en Baja California, Turismo en Mexico, Ubicación
El nombre de Californiafue dado por Gari Ordóñez de Montalvo a un país imaginario mencionado en su novela de caballerías las sergas de Esplandián, continuación de Amadis de Gaula (Medina del Campo, 1510); pero la mítica tierra de California aparece aún antes, en la Chason de Roland. Se le llamó así a la Península, por voz común, hacia 1539, al regreso de los supervivientes del viaje que hizo a ella Francisco de Ulloa.
Grupos Indígenas
Hace unos 3 mil años penetraron a Baja California varias corrientes migratorias provenientes del sur de Estados Unidos. Eran grupos de filiación lingüística y humana. Durante milenios se mantuvieron nómadas y su economía dependió básicamente de la recolección, complementada con productos de la caza y la pesca. Entre las montañas y el desierto, recorrían grandes distancias recogiendo bellotas, semillas, tunas, piñones, agaves y frutos de la manzanita y la guata.
Con el tiempo aquellos hombres se agruparon en distintas bandas y cada una procuró delimitar su territorio. A la llegada de los misioneros, los indígenas Kumiai, pai pai, kiliwa y cochimí fueron congregados en rancherías aledañas a las misiones. Únicamente los cucapá se mantuvieron libres, debido a que en su región no se estableció ninguna casa de religiosos. La imposición de una cultura ajena inició el proceso de aculturación de los aborígenes, el cual se acentuó con la llegada de los otros extranjeros y mexicanos.
En la actualidad, los grupos indígenas viven en asentamientos enclavados en los terrenos que se les han concedido legalmente, y aunque por lo general se trata de áreas cerriles, de agostadero y pedregosas, eso les permite tener los mínimos recursos de subsitencia y un espacio geográfico que les pertenece. Según el últmo censo realizado por el INAH en 1978, existían entonces en Baja California 1051 indígenas, cuyo número seguramente ha aumentado.
Artesanias
Los pai pai, los cucapá y los Kumiai siguen produciendo algunos objetos que antes eran de uso cotidiano y ahora sólo se hacen para venta. Los collares, capas y cintos de chaquira son elaborados por las mujeres cucapá, conforme a una tradicón centenaria. Antiguamente utilizaban piezas de concha y a partir de 1852 las emplean de vidrio veneciano o checoslovaco, pues al establecerse la ruta de vapores por el río Colorado los comerciantes extranjeros introdujeron esos productos.
La cestería de junco la tejen las mujeres y niños Kumiai, quienes por ese medio obtienen un ingreso. Entre los pai pai, los hombres labran objetos de madera (arcos, flechas, mazos y palos de cacería) y las mujeres modelan olas de barro con técnicas centenarias.
Los Cochimí
Los cochimí viven en la comunidad de la Huerta, a unos 12 km del poblado de Ojos Negros, por la carretera San Felipe-Ensenada; y en San Antonio Necua o Cañón de los Encinos, 6 km al sur de la carretera Tecate-Ensenada, a la altura del km 70. Poseen 3 272 ha de agostadero cerril que les fueron otorgadas por resolución presidencial el 16 de enero de 1970, para beneficio de 18 familias. Disponen de tierras regadas por bombeo y siembran frijol, maíz, cítricos y otros árboles frutales. Tienen también algunas cabezas de ganado
Los Cucapá
Los cucapá habitan principalmente en la comunidad El Mayor, en el km 60 de la carretera Mexicali-San Felipe. Otrso están dipersos en el Valle de Mexicali (colonias Mariana y Zacatecas, ejidos Saltillo y Cucapá Mestizos y Poza de Arvizu, al sur de San Luis Río Colorado). Dedicados a la agricultura desde hace aproximadamente mil años, perdieron sus tierras a finales del siglo pasado cuando el gobierno de Porfirio Díaz concesionó grandes extensiones a Guillermo Andrade, que después pasaron a poder del Colorado River Land Co. Los cucapá se conviertieron entonces en leñadores, pizcadores y peones . La inundación que sufrió el Valle de Mexicali en 1978 llenó de agua la Laguna Salada y otros bajíos cercanos a su comunidad, de modo que hasta 1989, en que esos depósitos se secaron, estuvieron dedicados a la pesca. Su régimen de propiedad es comunal. En 1973 se les titularon 143 072, ha de terrenos áridos, arenosos y pedregosos, entre ellos los correspondientes a al Sierra Cucapá y a la Laguna Salada, sin un solo palmo cultivable. Hay en esa extensión grafito, cal, yeso, cristal de roca, azufre y material pétreos, aunque inexplotados por falta de recursos económicos y ténicos.
En general, los grupos indígenas pierden cada vez más las manifestaciones de su propia cultura, pues carecen de educación bilingüe y bicultural a excepción de los Kiliwa, todos cuentan con escuela primaria, atendida por uno y hasta tres maestros. En San Antonio Necua está en obra un programa de rescate cultural; entre otras acciones, la señora María Emes enseña a los niños música y danza cochimí.
Los Kiliwa
Los Kiliwa habitan en el desierto, en San Isidro y en el cañón Arroyo de León. En 1970 una resolución presidencial los dotó con 26 910 ha de tierras comunales. Los beneficiados fueron 34 familias. Arroyo de León está 15 km al sur de la carretera San Felipe-Ensenada, cerca del Valle de la Trinidad. La región es casi inhabitable, sin agua y sin extensiones planas para cultivar. La vegetación es desértiica, formada por lechugilla, choya, agave, yuca y biznagas. Tan hostil medio geográfico obliga a los Kiliwa a emplearse como peones o vaqueros en los ranchos vecinos al Valle de la Trinidad.
Los Kumiai
Los Kumiai están congregados en San José de Tecate y Juntas de Nejí, Municipio de Tecate, y San José de la Zorra, Municipio de Ensenada. Esta última comunidad, la más numerosa, queda 16 km al norte del ejido El Porvenir, en le Valle de Guadalupe. Los Kumiai poseen tierras bajo el régimen de ejido colectivo, como una ampliación de El Porvenir.
Siembran trigo de temporal y hortalizas de riego por bombeo, cuyos productos venden en Tijuana. También recolectan miel durante el verano, en los cerros aledaños; parte de la cual comercializan. Los hombres salen a trabajar en los campos de vid del Valle de Guadalupe. Las mujeres recolectan bellotas en noviembre y diciembre, cuidan el ganado caprino y vacuno, atienden la casa y elaboran cestos de junco.
Los pai pai
Los pai pai radican en Santa Catarina, 8 km al norte de la carretera San Felipe-Ensenada, a la altura del poblado Héroes de la Independencia. Santa Catarina, cuyo nombre indígena es Xac Tojol, fue fundada por los misioneros dominicos (véase) en 1797 y destruida en 1840, durante la sublemación de los cucapá, pai pai, Kumiai y Kiliwa.
En 1974 les fueron adjudicadas a los pai pa 2 817 ha de terreno cerriles para explotación colectiva. Hay en esa extensión pequeñas zona cultivables, aunque sin agua, pues sólo un arroyo de temporal pasa por la comunidad. Los hombres salen a trabajar en los ranchos aledaños, y las mujeres se dedican principalmente al corte de la guata, cuyos troncos venden como material para cercar terrenos. Otras elaboran cerámica.
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Noviembre 13, 2006 - Categorizado en Baja California, Historia, Turismo Cultural